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Con más de 10 millones de puntos de acceso Wi-Fi pagos o gratuitos alrededor del mundo, los usuarios pueden conectarse a Internet desde casi cualquier lugar, desde plazas hasta aeropuertos. Sin embargo, es importante tomar conciencia de los riesgos que representan este tipo de conexiones para la seguridad de la información.

De acuerdo a los descubrimientos de Online Security Brand Tracker, un proyecto global de investigación encargado por ESET y desarrollado por InSites Consulting entre Abril y Mayo de este año, casi la mitad de los usuarios de Internet alrededor del mundo se conectan a Internet por medio de dispositivos portátiles. Las notebooks son las más populares, con los 41% de los resultados, seguidas en segundo lugar por las netbooks (3%). Completan el podio de utilización los smartphones (2%) y las tablets (1%).

“Utilizar una conexión gratis en un lugar que no frecuentamos, como un aeropuerto, puede parecer un modo eficaz de resolver tareas diarias cuando contamos con poco tiempo para buscar alternativas más seguras. Sin embargo, puede tener un alto costo: las credenciales de acceso y el tráfico de la red puede ser espiado y capturado y la información que está siendo transmitida, robada”, aseguró Cameron Camp, investigador de ESET.

Entre las amenazas informáticas que puede propagarse por medio de una conexión Wi-Fi podemos mencionar:

·         Sniffing: Software o hardware que puede capturar y guardar el tráfico de una red.

·         Fuga de información: los cibercriminales pueden modificar el tráfico de la red de modo de obtener datos confidenciales, como credenciales bancarias.

·         Interceptación de accesos por medio de una red gemela: configuración de redes para simular una conexión Wi-Fi segura.

·         Intentos de ataque 0-day a sistemas operativos y aplicaciones: ataques a través de exploits previamente desconocidos.

Resulta importante ser especialmente precavido cuando se trata de una red inalámbrica cuyo nombre no reconoce o se asemeja cercanamente al de una oficial. Lo mismo ocurre en aquellos casos de redes donde no es necesaria una contraseña para lograr el acceso.

“El truco ocurre por medio de una tecnología proxy, que intercepta captura y almacena una copia de las comunicaciones Wi-Fi en el equipo del ciberatacante, enviando luego la información a la red inalámbrica correcta. Esto ralentizará el tráfico del equipo levemente, pero en el caso de conexiones muy congestionadas es díficil saber si estamos siendo víctimas de un ataque o simplemente hay demasiados usuarios conectados al mismo tiempo, agregó Cameron Camp.

Por otro lado, es fundamental asegurarse que el envío de datos se realice por medio de conexiones de protocolo seguro como https. También es recomendable utilizar una red privada virtual (VPN, del inglés Virtual Private Network) de modo que los datos circulen de manera cifrada y el atacante no pueda tener acceso a los mismos.




Este mes, Wikileaks anunció tener nuevamente en su poder más de 250.000 cables confidenciales, un alto número de los cuales ya han sido publicados. Además, se ha reportado el primer malware para dispositivos móviles que utiliza el sistema operativo de Google y explota una vulnerabilidad crítica de Android 2.3.

A casi un año del primer incidente, Wikileaks asegura haber obtenido 251.287 nuevos cables confidenciales del gobierno de Estados Unidos. Según informó en su cuenta de Twitter la propia organización, para el día de 25 de agosto ya se habían publicado más de 100 mil de estos cables en su página web. La información provendría de un acceso no autorizado a la memoria temporal –caché-  de informes del Departamento de Estado de Estados Unidos.

“Muchos de los cables revelados por Wikileaks corresponden a países latinoamericanos, por lo que no tardarán en repercutir en los medios locales. La última vez, grandes ataques de denegación de servicio ocurrieron luego de la publicación de los cables, aunque por el momento no hay indicios de que grupos hacktivistas o empresas se involucrarían en algún tipo de actividad relacionada” aseguró Sebastián Bortnik, Coordinador de Awareness & Research de ESET Latinoamérica.
Además, a fines de agosto se ha detectado y reportado el primer código malicioso para smatphones con sistema operativo Android, GingerMaster, que explota una vulnerabilidad crítica de la versión 2.3 con el objetivo de obtener privilegios de root. De esta manera la amenaza puede realizar cambios en la configuración del equipo, robar información e instalar otros códigos maliciosos en el 90% de los dispositivos móviles que utilizan esta plataforma.

“Este tipo de malware dinámico ya es una realidad que, además de afectar a los equipos de escritorio convirtiéndolos en computadoras zombies, puede convertir a un smartphone en parte de una botnet”, concluyó Pablo Ramos, Especialista de Awareness & Research de ESET Latinoamérica.